viernes, 3 de agosto de 2018

IN SIDE OUT



































11 de Agosto a .. de Septiembre 2018
 La Galería Horizon tiene el placer de presentar la exposición colectiva In-side Out .La muestra agrupa obras recientes de los siguientes artistas: Arie de Groot, Bernard Borgeaud, Christoph Muller, Claudio Bado, Enric Ansesa, Xavier Escriba, Yoon-Hee Takesada Matsutani, Ralph Bernabei , Jordi Alcaraz, Kate Van Houten .
La mayor parte de ellos han participado en el número 4 de la publicación Outer Horizons presentada en Mayo de este mismo año. Se incluyen fotos, esculturas y pinturas .
La inauguración tendrá lugar el Sábado 11 de agosto a las 19:30 en la Galeria Horizon con presencia de artistas.
Para más información contactar la galería: info@galeria-horizon.com o 655.659.412
IN-SIDE OUT
La Galería Horizon presenta la exposición colectiva con el título de In-side Out con la participación de algunos artistas que han colaborado en la realización del número 4 de la revista Outer Horizons , dedicada en esta ocasión a la relación entre arte y espíritu. La expresión (In-side) alude al espacio interior, entendiendo que es desde este lugar, que actúa lo que Agnes Martin define como  inspiración, los taoístas nombran como chi  que es el espíritu en el cuerpo, en Japón, la energía primordial surge cuando el hara (centro ubicado en el vientre) sustituye a la mente. Tal como dice, Takesada Matsutani : la espiritualidad, es algo  normal, convertida en algo que no es tan normal,(obra), dice: me utilizo a mí mismo, mi vida. El dibujo es un tipo de meditación que necesita tiempo y pacienciano necesita ninguna explicación. Tan solo se trata que algunas personas lo sientan, este es mi objetivo.
  Los artistas escogidos transforman su energía espiritual en materia. Sentir de modo profundo, para poder materializar en una obra, ese es el camino hacia el exterior (out). Lo que somos, nuestra esencia espiritual, se proyecta hacia el exterior en forma de obra artística. Hay que abandonar la palabra innecesaria, ese ruido conceptual y molesto de las ideas propias de la mente sociológica, antropológica, lingüística que acompaña como una exigencia el arte de hoy. Las obras, como las palabras, cuando son verdaderas no son, ni antiguas, ni modernas.
    ¿Cuál es el papel del espectador ante estas obras, tan evocativas de la espiritualidad? Conviene guardar un noble silencio contemplativo. Exigir el silencio crítico ante las obras de arte es corresponder, como espectadores, con la misma actitud que ha tenido el artista.
   ¿Podríamos aguantar, sin grandes tensiones, 4 minutos y 33 segundos contemplando, en silencio, las obras que tenemos ante nuestros ojos? John Cage lo hizo con toda una orquesta sin tocar una sola nota. Es muy poco tiempo, sin embargo, el desafío es de una gran magnitud. ¿resistiríamos?
    La contemplación en mayúsculas se da en la vida mística. Las mayores experiencias en el arte, se producen en el silencio de un museo, en el estudio de un pintor en el que los pasos, de algún ocasional visitante, resonando en la lejanía, lo convierten en un espacio sagrado. La puerta de entrada, a la galería, separa el silencio interior del rumor del exterior.  Hay que aprender a honrar a las obras con nuestro silencio. En lo callado no se intenta poner nombre a nada, ningún significado, no hay pregunta, ni tentación alguna por usar el lenguaje. Con la percepción silenciosa de las obras, se apuesta por la desnudez de las potencias  del conocimiento que usamos normalmente y en los que la razón quiere imponerse y nos conciliamos con la intuición.
   No pensar en nada es el medio principal para actuar más allá de la lógica. Se trata de pensar sin pensar, sin tener intención, ni voluntad de comprender. Con esta actitud ante las obras de arte, cumplimos con el mandato de San Juan de la Cruz cuando dice: el alma gusta de estar a solas con atención, amor quietud y descanso sin ejercer las potencias del entendimiento, la memoria, ni la voluntad, sin inteligencia, sin entender sobre qué”. En las aulas de dibujo, suele dominar un silencio casi absoluto. El artista, como el espectador, comprende las formas en silencio contemplativo In-side Out

miércoles, 4 de julio de 2018






                                                                    Trash
                                                      7 de julio a 8 dagost 2018

La Galería Horizon tiene el placer de presentar la exposición Trash del fotógrafo Ferran Giménez.  La muestra agrupa parte de su producción más reciente, que incluye unas doce fotos de gran formato inéditas en España.
Ferran Giménez vive y trabaja en Barcelona.

La inauguración tendrá lugar el Sábado 7 de julio a las 19:30 en la Galeria Horizon con presencia del artista.
Para más información contactar la galería: info@galeria-horizon.com o 655.659.412



La Galería Horizon presenta la primera exposición individual de Ferran Giménez en nuestro espacio. Los amigos y visitantes ya saben que en el ADN de Horizon se encuentra el derribar muros y establecer puentes.
   En esta ocasión, la obra de Ferran Giménez es perfecta para demostrar este lema tan importante para nosotros. Se ha propuesto salvar las diferencias que hay entre fotografía y pintura.  En la base de su trabajo, su primera actividad es la de pintor, pero mediante un complejo recorrido ha llegado a una fotografía que nunca deja de ser pintura.
   Desde sus primeras obras aparecen ciertos ritmos y formas geométricas de perímetros imprecisos que van ocupando su lugar, junto la incandescencia del color. Desde sus primeras obras pictóricas, todo parece aludir a la cristalización, en la que multitud de elementos dispersos pugnan por conseguir una ordenación. Así surgen formas esenciales, hace mucho tiempo, lo hacía sobre maderas encontradas en el entorno cotidiano del pintor. F.G. rastrea la realidad, y los deshechos como un cazador de materiales y formas.

   La pintura parece rivalizar con la fotografía, pero él, ha demostrado que quien posee el don y un estilo, puede hacer cualquier cosa porque el trasfondo de su trabajo continúa siendo el mismo. Con la cámara o con los pinceles, su preocupación es la misma: espacios estructurales de la superficie, colores extraordinariamente escogidos de gamas austeras, relevancia de los detalles, líneas perpendiculares, redes y mallas. Esta circunstancia permite apreciar sus superficies lisas como si tuvieran la tactibilidad de las texturas, de las veladuras o los colores propios del óleo. La mirada de Ferran Giménez es puramente pictórica, aunque se exprese ahora mediante la fotografía que imprime digitalmente y la enmarca sobre bastidores gruesos, unas impresiones de gran detalle ante las que el espectador duda si, se encuentra ante una fotografía o no.

  Como un reportero bélico, este artista busca, entra, a veces con peligro de su integridad física en arquitecturas derruidas, edificios, solares próximos a su estudio en Sants, y en cualquier otro lugar. Busca entre los desechos, lo que ya no sirve, la basura.  Igual que un alquimista convierte el desperdicio en oro.
  La obra confirma que Ferrán Gimenez ha devuelto el aura a la fotografía en la era de la obra reproducible, rompiendo la diferencia entre fotografía y pintura.








lunes, 26 de febrero de 2018

PESCADOS  EN LA RED: AUTO-CENSURA Y REPRESIÓN.



                                          Gerhard Richter

                                                        Baader-Meinhof photographs (18 October 1977)
                                                        1989 51.7 cm x 66.7 cm Atlas Sheet: 472



Cuando en un lejano día de marzo de 2007 cree mi primer Blog. “Todo es muy Raro” tuve una sensación de comunicación indescriptible. Lancé mi primer mensaje en una botella virtual al mar de las redes y cuando recibí respuesta, tuve una emoción profunda, di saltos de alegría y sorpresa como el náufrago que ve en el horizonte el barco que lo viene a rescatar. Comunicación pura con una persona extraña que podía llegar a miles de visitantes en la red. Ahí me di cuenta de que el periodismo de papel estaba en problemas, tal como ha sido, y que la lectura de mis críticas de arte en la red podía ser aún más numerosas que aquellos que me leían en papel en La Vanguardia.
Desde ese momento todo ha ido muy rápido. Me doy cuenta de que la conexión es eficaz para comunicar hallazgos y trabajos nuevos y el mundo profesional de cada uno de nosotros, una ventana abierta a todos, pero también es absolutamente aniquilador en el sentido de las relaciones humanas interpersonales. Ahora estoy pensando en la posibilidad de desconectarme porque me doy cuenta de que el balance ideológico es muy negativo y no quiero participar de esa anestesia hecha de autocensuras y represión en la que nos encontramos.

La primera autocensura y represión que me impongo es sobre la extensión de mis reflexiones, de mis textos. Sé que, si me excedo en número de palabras, en 280 caracteres o tweets, nadie me va a leer. Los mensajes de los grandes presidentes de estado, esos que tienen nuestro destino en sus manos, los escriben de manera muy breve, sin argumentos, sin matices. La simplicidad va condicionando nuestra mente lectora y nuestra capacidad de pensar. Dentro de poco nos comunicaremos de una manera deficiente acabaremos escribiendo y hablando por monosílabos diciendo solo sí o no y en cualquier caso tan solo SI a todo. La falta de criterio y de reflexión es uno de los primeros efectos en el comportamiento y es muy grave.

El fenómeno de la red de comunicación me animó al principio a ejercer un primer filtro de autocensura y represión para mantener mi anonimato como autor de los posts y busqué un seudónimo, no me parecía adecuado mantener opiniones por las consecuencias que pudieran tener en mi entorno laboral y personal, con el tiempo ese prejuicio desapareció y, actualmente, firmo todas mis intervenciones.

Pero cuando se opina con nombre propio y se pública lo que uno piensa es muy pesado. Cada vez que en estos años he opinado de cuestiones políticas, especialmente sobre el “procés”, se creaba una beligerante toma y daca, la aparición siempre de los mismos opinadores que se oponían o polemizaban conmigo, la baja de “amigos” de uno u otro lado, las noticias falsas y eso es muy farragoso. Finalmente acabas autocensurando y reprimiendo cualquier opinión política.

Otro fenómeno que genera autocensura es cuando en el buscador de Google o en el texto del post aparecen palabras como bomba y explosión, se dice que en ese instante se pone en marcha un mecanismo de control por parte de agentes internacionales cuando escribes: explotó de júbilo o la fiesta fue “la bomba”.

Dicho sea de paso, muchos amigos, algunos serenos intelectuales o brillantes artistas de la libertad de expresión se mantenía absolutamente “paranoicos” con estos nuevos medios. Suponían que detrás de esa trampa internautica estaba la recurrente CIA controlando sus destinos o algún “mirón” que podría hacer mal uso de sus datos. Por mi parte, lo he considerado siempre un liberador de prejuicios y paranoias al ofrecer de un modo abierto sin censuras previas que cualquiera pueda acceder a mis opiniones, imágenes o acontecimientos biográficos. Por eso dejé de usar seudónimo.

Poco a poco, se ha ido liando la cosa. Actualmente vivimos una situación que si no la paramos creo que estamos creando un mundo lleno de miedos y represión. Sé que depende de mí compartir lo que escucho en Spotify , es una opción que esta plataforma me ofrece, pero no lo hago, para no parecer “ñoño” o anticuado cuando escucho a Dean Martin , marchas militares o sardanas el domingo por la mañana.




                                         Autofotografía de Alaitz Gómez

El otro gran censurador represivo y autocensurados en las redes es el sexual. Una amiga de Facebook lleva varias sanciones al suspenderle su Facebook por publicar unas fotos desnuda y en situaciones y posiciones muy sensuales y bellas. Pues bien, tan solo le he puesto algún tímido “like” y desde luego nunca la he compartido. Patético para alguien que ha vivido la revolución sexual desde los años setenta, unos años en los que considerar el cuerpo de la mujer como objeto de deseo no estaba amenazado de ninguna manera.
Pondré algunos ejemplos de autocensura y represión en este aspecto, por ejemplo, cuando en el buscador de Google busco la palabra “gorras” porque estoy buscando una para el verano, durante bastantes días, cada vez que coloco un tema nuevo en mi muro de Facebook, aparecen unos anuncios sobre gorras que no sé si tan solo las voy a ver solo yo o todo el mundo, y cuando me quito de encima esa duda, aparece otra nueva, cuando veo un anuncio en Facebook de que tal amigo o tal otro también está buscando gorras como yo.
 Llevado de esa sensación de que todo el mundo va a saber que estoy buscando una gorra, cuando por un “error” pongo en el buscador la palabra “guarra” aparece uno de los portales porno más poderoso e inmediatamente me surge la autocensura y la represión de mi curiosidad “antropológica”. Por un momento imagino a todas mis amigas de Facebook conociendo mis curiosidades escondidas.  Por si fuera poco, si inmediatamente a mi búsqueda de “guarras”, coloco la palabra Cospedal, me pueden caer dos años de prisión, porque alguien detrás de la pantalla va a entender que estoy diciendo que la ministra de Defensa es una guarra.





Por si fueran pocas las desgracias, esas amigas, todas de un feminismo absoluto, van a creer que no soy más que un ejemplo claro de machista hetero patriarcal causante de todas sus desgracias y pasaré a la condena de un «#MeToo» que arruinará para siempre mi vida.
Esas mismas amigas que por cierto se muestran recatadas y puras, sin ningún ejercicio de exhibicionismo, no vayan a ser ellas también, castigadas por el gran hermano y van y se visten de negro, aunque de momento no se cubren el rostro. Ese puritanismo creciente contrasta con la figura del gran patriarca de pelo panocha que se acompaña de una mujer guapa y joven de procedencia poco conocida (ya me estoy autocensurando) que no parece estar muy entusiasmada con su marido. También escucho a un experto en educación infantil, a propósito de la violación de un niño de nueve años, que las prácticas sexuales de los niños y niñas es cada vez más extrema y precoz.

 En definitiva, que el retroceso y progreso son categorías límite sin término medio, es evidente, que no proclamo una sociedad libertina, pero reconozco que los valores de comportamiento están cambiando en todo el mundo y que yo, ya entrado en años estoy más que desconcertado que en todo este tiempo vivido y lo encuentro Todo Muy Raro.


En ese blog del año 2007 decía: este Blog explora la rareza de la vida en sus diversos aspectos. Pero cuando alguien considera que “todo es muy raro”, lo más fácil y lógico es pensar que el raro es él. Que las cosas son como deben ser, como siempre han sido y que eso no debería extrañar a nadie. Aquel que se extraña ante lo que sucede no puede ser una persona normal, tranquila, serena, sino un pesimista que vive con la incomodidad del que no entiende nada. Al contrario, los que conocen la auténtica naturaleza de las cosas, saben lo que la vida es. Los sabios conocen el mundo sin salir de su casa no se extrañan de nada, quieren transmitir ese don, ser una guía para los perplejos para los que estamos presos de desorientación y de dudas. Para los sabios: nada es raro. Simplemente TODO ES.

lunes, 12 de febrero de 2018

CAMINAR SOBRE EL GEL de David Armengol  o LA ORACIÓN EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO.





El cronista no siempre se ve obligado a escribir al hilo de la actualidad, puede dejar reposar las ideas y pasado un tiempo, incluso, clausurada la exposición, escribir sobre ella.  La precipitación, la aceleración moderna necesita de lapsus temporales que sirvan de contrapunto y en los que no suceda nada.

“Caminar sobre hielo” es el título de la exposición que se mostró en  Arts Santa Mònica y que se clausuró en Abril del 2017. La exposición mostraba las obras de Paulina Bestard, Lúa Coderch, Rafael G. Bianchi, Lluis Hortalá, Fermín Jimenez Landa. Pere Llobera, Mercedes Mangrané, Irene Visa y Àngels Ribé. Nueve artistas comisariados por David Armengol.

 La historia que el cineasta Werner Herzog escribió en su obra “Del Caminar sobre hielo” sirve como motivo principal para la tesis que propone David Armengol, para él, en el arte, se emplea mucha energía y se hacen grandes esfuerzos, que casi siempre son ajenos a unas necesidades inmediatas o convencionales. Los artistas se hacen retos y desafíos imposibles con un porcentaje muy elevado de fracaso.

Entiendo que el comisario se refiere, por un lado, al insuficiente rendimiento económico, social e incluso cultural que produce la gran dedicación de los artistas a su trabajo y en consecuencia se puede entender que, en consecuencia, hace un elogio de una actividad vocacional en la que a pesar del poco reconocimiento el artista sigue encerrado en su estudio trabajando puntualmente sin que nadie le exija que lo haga. Como un monje en su celda.


El cineasta alemán narra el trayecto que hizo caminando entre Múnich y París del 23.11.1974 al 14.12.1974.  Este peregrinaje, no lo hizo, como tantos jóvenes de la época, a Katmandu, al Nepal o a Ibiza. Lo hizo entre dos ciudades europeas con la firme convicción de que su voluntad, su esfuerzo y su determinación mantendrían la vida de su amiga, la crítica Lotte Eisner que estaba muy enferma en un hospital de París. Mientras la mantuviera viva en su mente de caminante se mantendría con vida, aunque tuviera un diagnóstico terminal.
Este poder de transmitir en la distancia nuestra mejor intención a través de la mente, pensando que donde va ella, va a llegar nuestra energía positiva o nuestro anhelo de curación o beneficencia ha existido siempre y se llama: Oración. Obviamente esta potencia inverificable está destinada a fracasar en el marco del escepticismo contemporáneo. No obstante, abre un gran debate sobre la supuesta “utilidad/inutilidad” de las obras de arte.

En Ibiza, en Santa Eulalia o en San Juan en los años setenta, era habitual encontrar grupos de meditadores muy diversos que iniciaron el camino a los viajes interiores y a las transformaciones profundas que aún hoy muchos transitamos. Una de las prácticas que se parecía más al sentido de la oración que había aprendido en mi colegio religioso, la realizaba a través de un grupo budista que nos proponía que captáramos mediante nuestra respiración todos los aspectos negativos de la vida, los hiciéramos pasar a través de nuestro interior purificado por la meditación y retornáramos el aire exhalando buena voluntad y positividad hacia el mundo. Yo siempre lo creí.

Sea como fuera, los fieles  huyeron despavoridos, buscando lo que les faltaba, huyeron de las guitarras en el altar, de los discursos socio-antropológicos de las homilías, de coger un trozo de pan de una cesta y comerlo, uno mismo, con las propias manos, de darle la mano a desconocidos y así, ante tanta prosa y “benzolismo” abrazamos  antiguas religiones orientales que nos sumían en ritos indescifrables y que hablaban en lenguas  con poderes mágicos, religiones que nunca han cambiado, ni falta que les hace y que si se dan la paz en un abrazo es para acabar haciendo un intercambio de energía. Como digo, estas cosas están muy descuidadas en la vida de la Iglesia moderna. La liturgia dominical católica ha alejado todos los prodigios mágicos, la taumaturgia del que oficia la ceremonia acercando a los fieles algo que en mi primera adolescencia consideraba como un misterio insondable ha desaparecido. Vino en sangre, pan en cuerpo. Postración, latín y Efectos. Creo, que aquí se plantea una cuestión sustancial: la de la pertenencia a una cultura de tradición occidental y la pertinencia que se aleja cada vez más de nosotros.
Silencio y oración íntima, mental, revisando la conciencia y proyectándola como un don hacia el mundo. Eso es lo que hacen los pocos monjes que aún rezan en los monasterios alejados del mundo, y así, sus plegarias producen efectos sobre la realidad, la transforman.
Pero también cultivan el huerto y recogen las patatas de la tierra.Esa actividad física, hecha con las propias manos, se realiza con la misma concentración y silencio de la intimidad  de su celda monacal.

Los efectos transformativos no solo los consiguen mediante el silencio y la oración, sino aplicando duro trabajo físico. Ora et Labora. En su caminar del Lunes 9 de Diciembre, Herzog, invoca su fe: “Ayer fue el segundo domingo de adviento.”  Pero por otro lado su labora lo muestra por su fascinación por personajes de voluntad de hierro como Aguirre, Fitzcarraldo, Hanussen o Kaspar Hauser.  Personajes que luchan, que sobreviven por conseguir los cambios necesarios de la conciencia humana. Hay que orar, pero también hay que ejercer la voluntad y trabajar por lo que se quiere.


             
                        Joshua Reynolds. “En oración” Museo de Montpellier.



El lector intuitivo habrá detectado que, a pesar de haber hecho un ligero cambio de rumbo, en ningún momento me he alejado del tema principal de mi reflexión sobre el arte y más concretamente de la exposición “Caminar sobre el Hielo”
Es obvio que el arte se ha hecho conceptualmente muy críptico y difícil en sus discursos, tanto artísticos como críticos, especialmente a partir de las segundas vanguardias. Un exceso de discursividad, de conceptualismo hasta el punto de que muchas veces dudo que seamos capaces de comprender muchos conceptos que nosotros mismos utilizamos. Un puro “postureo” intelectual, de extrema racionalidad que no está a la altura de quienes lo utilizamos. Me humilla profundamente cuando se dice que la crítica de arte y el arte contemporáneo mismo es algo incomprensible y de falsa complejidad.

El arte no debería haber abandonado nunca la grave responsabilidad transformadora del cuerpo interior. La luz de lo irracional, la magia que no necesita ser comprendida se ha convertido en un discurso racionalizador, textual y contextual de índole sociológico, político o antropológico.  Algo falla.
Dado el panorama, creo necesario reivindicar el aspecto menos racional del arte y que recuperemos la fascinación, la admiración y la mística contemplativa que en otras épocas había acompañado al artista en su labor.
Cenino Cenini aconsejaba encomendarse, invocar santos y arcángeles antes de empezar a dibujar, él mismo invocaba las fuerzas invisibles y aconsejaba no sufrir mala compañía al pintar.

Lo que ha hecho Werner Herzog ha sido invocar, como si fuera una oración, el poder de su acción como peregrino: “si camino, ella no morirá: No morirá , no lo hará. Ahora no, no puede. No, no morirá ahora porque no morirá. Mi paso es firme. Y la tierra tiembla. Cuando camino es un bisonte el que camina. Cuando descanso es una montaña la que reposa. ¡Ay de nosotros! No puede. No lo hará. Si llego a París, vivirá. Así será, porque no puede ser de otra manera. No puede morir. Quizá más adelante, cuando lo permitamos”.
 Esta actitud fuerte se debe a su reconocida fe católica en la que hay que situar la idea de peregrinaje, de caminador empedernido, de orador interior que fundamenta este viaje de compasión hacia su amiga moribunda.

Herzog a través de tres obras de Àngels Ribé.


En esta exposición me encuentro con una gran amiga: Ángels Ribé. Tres obras suyas abren la exposición y la cierran. Ha sido magnífico encontrarla en esta exposición. Lo he celebrado por mí, por ella, pero también por la valentía del comisario David Armengol al romper los prejuicios “epocales”  y generacionales que tanto daño están causando a la cultura catalana. En nuestro país, no hay costumbre de integrar, respetar o considerar la obra y las acciones de los que nos han precedido. No me refiero a homenajes y medallas que, de eso, sí, tenemos. La juventud se ha considerado desde hace mucho como valor absoluto, no sucede así en la cultura Neoyorquina, por ejemplo, con la crítica de arte Dore Ashton fallecida este año con 89 años, que cuando le preguntaban cómo estaba, decía: I’m still here (Todavía estoy aquí). Su voz era escuchada, respetada y siempre activa a pesar del fragor intenso y competitivo de la vida en la gran manzana. 

Recuerdo lo que escribí sobre Àngels Ribé en septiembre del 2011, cuando publiqué un artículo en el suplemento Cultura´s de  LaVanguardia. nº 482 sobre la exposición antológica en el MACBA que recogía su trabajo entre 1969 y 1984. En él, me planteaba una pregunta de respuesta incierta: ¿Para qué sirve el Arte?  Quise encontrar la respuesta en la obra de Àngels Ribé y en parte lo conseguí.
Ahora en el contexto de esta exposición, al Caminar sobre hielo, la pregunta surge con mayor fuerza aún. Sobre la utilidad del arte, decía entonces   que todas las obras de A. Ribé, más allá del contenido conceptual y su poder formal, son un manifiesto, un programa que proclama al arte como método de conocimiento y transformación moral. Veía y veo en sus obras, unas direcciones cardinales que orientan al espectador atento, que le ofrecen lo necesario para una auténtica evolución de la conciencia.

Las dos obras que aquí presenta son:  “En campo abierto” , una escultura-rayo de neón blanco y “Caminar sobre gel” (1984-2016) un vídeo en Loop y Dibujo. La primera me remite a “Intersección de luz” (1969) o “Transporte de un rayo de luz” (1972). La segunda identificada entre dos fechas pone de relieve que el trayecto puede ser extenso, incluso infinito.
Àngels ha utilizado muy a menudo materiales frágiles como la espuma, la sombra, la energía sanguínea. Sus obras son “koans” que nos proponen profundas paradojas, son micro explosiones que despiertan la conciencia, como cuando puso un ventilador en plena la naturaleza (1973) o cuando colocó una bombilla encendida a pleno sol (1973). Poética de la luz, pura metáfora de la iluminación súbita.

Junto al rayo, compartiendo esquina, veo en una pantalla unas personas envueltas en una bruma imprecisa transitando, caminando de una manera muy lenta y cuidadosa, a su lado hay una obra sobre papel con dos trazos, uno de agua y otro de tinta que también aluden a un posible recorrido hecho de un solo trazo, rápido y energizante.
Esos cuerpos en acción, también se encuentran en “video-performances” anteriores, en una de ellas, la propia artista salta, una y otra vez, para alcanzar, sin conseguirlo, el vértice de un triángulo virtual. (1978). Àngels siempre ha trabajado con cuerpos que se interrogan, que utilizan la experiencia perceptiva y sensorial: visión, oído, tacto, espacio y puntos cardinales, para conocer el mundo
Los sentidos que nos acercan a la realidad, por ejemplo, las posiciones de las manos que utiliza para ver la dilatación de las venas debido a la gravedad, o bien cuando cuenta sus dedos con insistencia, una y otra vez, como hace en ”Counting my fingers” (1977), lo hace como si recitara un “mantra”. El cuerpo siempre está presente.
 Creo que la concordancia entre esta obra de Àngels y Herzog es total. Dice Herzog: “Tras estos pocos kilómetros a pie sé que…. la sabiduría llega a través de las plantas de los pies.”  La acción de caminar propuesta por Herzog, es un viaje depurador, no penitencial, sino un viaje iniciático. Un viaje como el que hizo Àngels a Paris en 1966 allí conoció las teorías sobre la Forma de Piotr Kowalski que influyeron en sus primeras obras en las que desarrollaba una paradoja que siempre ha cultivado: el rigor de las geometrías invisibles con la emoción. Su viaje fue como los que se hacían en tiempos del romanticismo, servían para cambiar, despertar y transformar o curar como en el caso Herzog.


El recorrido en bucle de los caminantes sobre hielo del video de Àngels, ese ir y venir circular, la repetición de la acción me hace pensar en otra de sus obras que está basada en el recorrido diario que ella hacía por el puente de Williamsburg en Nueva York: “Two Main Subjective Points on an Objective Trajectory “(1975), ella pensaba que debía existir un punto de vista estable y objetivo que no rechazara el hallazgo inesperado o la acción súbita dentro de la rutina. 

El movimiento, aunque sea muy lento, siempre es un cambio inevitable del ser, aunque este anhele la quietud, el no-movimiento absoluto, caminar sobre el hielo, casi sin moverse, pero manteniendo un eje invisible que nos une firmemente de la coronilla hacia arriba, de la planta de lo pies hacia abajo. Caminar sobre hielo prioriza la atención extrema, la precisión absoluta, un paso en falso supone el hundimiento y la muerte por congelación, durante todo el viaje Herzog describe minuciosamente lo que ve durante 21 días de camino en el que fluye como la vida, se va adaptando a las circunstancias de cada momento, para ser plenamente consciente del momento en que vive, ir de modo natural hacia delante. Me gusta mucho la frase del Shobogenzo que dice que en cada instante “El camino está debajo de nuestros pies.” Caminando en línea recta entre el sol y la luna como sombrero. El sábado 7 .12 dice Herzog: “he caminado, caminado, caminado, caminado”. Realidad por todas partes y cuando por fin llega a París ante Lotte, le dice algo que su amiga enferma no puede entender: “Juntos cocinaremos fuego y arrimaremos peces, …ABRE LA VENTANA, DESDE HACE ALGUNOS DIAS PUEDO VOLAR.




Jesús Martínez Clarà.                                               Can MU . Abril  2017








  


jueves, 4 de enero de 2018

KAKIZOME 2018.



Es una tradición en la caligrafía hacer la primera obra del año o KAKIZOME. Esta vez en lugar de hacer una gran caligrafía he optado por escribir como si fuera un escolar el Iroha いろは. Iroha es un poema japonés, escrito por KUKAI en 1.079 en el periodo Heian. Se utiliza para aprender de memoria el silabario japonés o kana: a i u e o etc…..son las primeras letras que aprendían los niños japoneses.

 Los valores de la antigua tradición se comprendían  con este poema que habla sobre la transitoriedad de la vida , en la que los colores de las flores perfumadas, se esparcen y desaparecen, que alerta sobre la fugacidad de la naturaleza . En definitiva sobre el peligro de vivir embriagados por la superficialidad, los sueños falsos y las vanas ilusiones. 

Una filosofía de vida que propone el placer de vivir en la realidad , en la fuerza de la plena atención y en el pequeño detalle vivido intensamente.