sábado, 18 de marzo de 2017

ARTE.EL MISTERIO DE LOS GIRASOLES DE VAN GOGH O FELICIDADES JOSHU.








   Postal enviada por Carmen.


 Hola Carmen: te agradezco mucho que me hayas dedicado un pequeño espacio en tu corazón-mente, el día de mi cumpleaños. Te lo agradezco mucho.

Debo decirte que he recibido con cariño tu postal, una primera mirada ha sido ingenua tal como exige la imagen y me he dejado  llevar por el mero placer de ser felicitado por una amiga en la distancia.

Pero también  la miro y la remiro, viciado por la altura de nuestras conversaciones y sabiendo de tu interés por los avatares de la vida interior y así  me veo intentando encontrar, como si yo fuera un detective de la conciencia,  las claves interpretativas de esta imagen. De momento estoy investigando la relación entre gnomos y girasoles.....te iré informando. Un fuerte abrazo y un beso. J.

 GIRASOLES HELIOTROPOS.

Parte I.

Empezaré por la más visible de la postal: ese desmesurado Girasol o heliotropo en origen latino que ocupa el espacio lateral derecho y que nos ayuda a comprender la desmesura de proporciones entre gnomos, casa y planta.
Este emblema Van Goghiano  lo utilicé como  leitmotiv para el catálogo-presentación de un reconocido artista catalán que no menciono para no meterlo en este lío, como agradecimiento me obsequió con una de sus obras. Una caseína en la que se veía, en una atmósfera mediterránea, a una mujer desnuda sentada en una roca y mirando a un resplandeciente Apolo.
Cuando escribí el texto de presentación yo no la había visto y me ilusionó comprobar que mi interpretación le venía como un guante a una mano.

El texto en su primer apartado trataba de la Transformación por la Pintura y mencionaba varios efectos de la luz del sol en la mirada Cuando la mirada se dirige hacia el sol, la amenazan tres peligros: la ceguera, el encuentro con el ojo luminoso y escrutador de Dios o la metamorfosis de Clicie. Ese tercer efecto se cifra en la capacidad que tiene la luz por transformarnos. Las Metamorfosis de Ovidio son una fuente de inspiración de algunas de las obras de este artista y entre ellas se encuentra la fábula de la celosa Clicie , una mujer que no pudo sufrir el desdén de Apolo, y a quien sus celos y su pasión la llevan a mirar  fijamente al sol; como una suicida “fotófila”, poco a poco , sus pies se transforman en tallos y su cuerpo en olorosas hojas de violeta. La transformación, el heliotropismo ha culminado. La mutación se ha producido y de ahí el antiguo aforismo según el cual solo podemos amar, comprender u odiar aquello con lo que compartimos idéntica naturaleza. La luz transforma, el color produce efectos he aquí el carácter saludable de la pintura y la importancia de hacia donde dirigimos nuestra mirada.
    
Parte II .

Cogiendo el rábano por las hojas observo que una de los aspectos más obvios de esta postal felicitatoria es, junto al heliotropo de doce pétalos, la claridad del dibujo y del color tal como corresponde a toda ilustración infantil.
Me sorprendo a mi mismo al comprobar que en el texto de la presentación a la que ya me he referido, el color era uno de los apartados a tratar. Decía que este artista sabe que la pureza de los tonos luminosos de la pintura tienen poder y de ahí la responsabilidad  al escoger la paleta, el color crea un orden, un sistema que fija características y genera estilo, por eso ha reducido su paleta a unos pocos  colores emblemáticos. En la postal verde, azul, rojo y amarillo.
Los colores “puros” y primarios no tienen el  aparente prestigio de trascendencia que poseen los nocturnales o los sombríos.
Es normal que en una felicitación no aparezcan tierras Siena, lacas de garanza o verdes oscuros pero, ¿ eso hace que la imagen sea más inocente?
Se da  la paradoja de  que  Heraclito, llamado el oscuro, dijo algo tan sencillo como: “el sol  es nuevo cada día”, ningún  fragmento del filósofo anima más a la existencia placentera, o al hálito vital, o a un optimismo hecho de luz que tanto agradan al pintor. Pero tampoco ningún filósofo ha sido capaz de mencionar tan cruelmente la fugacidad, el ocaso, el cambio del pasar y de la muerte. El sol, como el fuego, como la luz y el color se renuevan constantemente pero en su presencia inmóvil y eterna conviven con el sentido de la incesante y necesaria mutación de todas las cosas: Tropos. El ojo y la luz son el fundamento del color, ambos obedecen a leyes fijas a las que se  les añade la vida con su condición de mutación y cambio. Se perfila así una posible identidad entre color y existencia, que permite, entre otras cosas, que el pintor luminoso y optimista, aquel que es capaz de explicar la vida a través de la luz y de sus circunstancias , lo sea  también de aludir a la muerte en una calma apariencia.

¿Mi amiga, en la distancia, habrá querido que yo en el día de mi cumpleaños, en el apogeo de la celebración de la vida, deba recordar que soy mortal y que mi destino es la oscuridad? o quizá ¿se refiera a otra luz futura incapaz de imaginar? ¿cómo la que nos une al  sol ? ¿Cómo la que nos hace amar a una persona como si fuera al universo?


Corro a preguntarle. ¡Carmen espero tu respuesta!



Parte III.

En la izquierda de la imagen aparecen las setas. Son casas en las que habitan los gnomos. Las setas son dulces pero peligrosas. Lo son, por que en ocasiones, pueden ser portadoras de muerte y en otras de alucinaciones propias de la ingesta de sustancias que facilitan el viaje interior. Los gnomos, como las setas no se muestran visibles a cualquiera, hay que buscarlos. La acción visionaria permite verlos. Cuando aparecen suelen ser varones. Mientras el Girasol lo asocio a la luz y a los poderes de la visión, a lo solar. Al contrario, las setas y los gnomos se esconden: hay que buscarlos. Entiendo que se alude al contraste entre lo visible y lo invisible.

Otro aspecto que me llama la atención es la simetría aparente entre el gnomo y la gnoma. Esta primera impresión se relativiza por la sensación de que la mujer Gnomo, con sus trencitas, parece una mujer joven, mientras que el gnomo con su barba blanca anuncia una edad provecta y bonachona senectud.

Siendo el girasol un elemento vinculado a lo mayor y los gnomos con su alucinante mansión a lo menor, deduzco uno de los misterios de la tradición más preciados, me refiero a la relación entre lo menor y lo mayor, entre el microcosmos y el macrocosmos. Tal como es arriba es abajo, reza el lema esotérico por excelencia.

Creo que esta imagen, en cualquiera de sus interpretaciones, nos  induce a admitir  la existencia de un mundo de fantasía que se confronta con una planta que tiene nombre y clasificación botánica precisa, que nos da incluso productos útiles como las pipas y su aceite. Frente a este pragmatismo y pese a la alegoría simbólica que ya he presentado en las dos primeras parte de este escrito, se encuentra el mundo  irreal, en el que habita lo divino y al que según algunos ,solo se puede acceder con la ingesta de setas entheogenas,  en Theos , “en Dios”, a la búsqueda del origen de todas las cosas que se encuentran en nuestro interior.

Por último y para ser honesto, reconozco que  antes de ingerir estas sustancias, prefiero sentarme en el muelle de un puerto de mar, escuchar el ruido característico de las semillas de girasol al romperlas entre los dientes y con un soplo lanzarlas al agua al tiempo que las veo  flotar  como si fueran minúsculos barquitos dirigiéndose hacia el horizonte.  








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