miércoles, 27 de septiembre de 2017




ESCOLA D’ESTIU WALTER BENJAMIN PORTBOU. 2017 21–24 SETEMBRE ACTES COMMEMORATIUS 125È ANIVERSARI DEL NAIXEMENT DE WALTER BENJAMIN.

EL UMBRAL Y EL ESCONDRIJO DE WALTER.

En estos días tan convulsos en los que se huele el aroma del conflicto me encuentro en mi refugio ampurdanés en el umbral con Francia. En mi casa, en Can Mu tal como la he nombrado. Un Mu de silencio y de nada.  Los días post estivales pasan sin que me dé cuenta. Sé que aquí, a cinco kilómetros escasos están de celebración. 125 aniversario del nacimiento del ser poliédrico, el de las mil facetas, el filósofo, el iluminado Walter Benjamin.
Me acerco en tren a la estación de Porbou, son cuatro minutos contados bordeando el mar. La estación de Portbou mantiene la grandeza de los grandes lugares de tránsito ya en decadencia es magnífica y como haría el paseante, el flaneur  por la gran ciudad, yo lo hago por el entrañable Portbou. Un Ánima apresurada se ha cruzado en mi camino y me ha acompañado en ese paseo espiritual.

Unos pocos escogidos podemos estar en un viernes laborable dispuestos a escuchar la conferencia de Carmen Alda Elorza: Escondrijos: escenarios inolvidables. Contando a Ánima, apenas seis personas, la cuento porque aunque es incorpórea  tiene  presencia, entusiasmo  y cierta inocencia intelectual. Creo que sin ella, hubiera desplegado mi escudo protector anti academicista y contracultural pero con Ànima cerca mi comprensión y mi actitud han sido muy diferentes, se han renovado.
Ánima debe ser necesariamente más joven que yo, porque lo que tenemos cerca  es  un testimonio del paso del tiempo, el recuerdo, la memoria de  la  Infancia en Berlín hacia el mil novecientos de Walter Benjamin escritos en el verano de 1932, un viaje de la mano de ella: ¡tan joven!

La Dra. Carmen Alda  nos coloca en la etapa formativa del yo de Benjamin. La pronunciación castellana de los términos psicoanalíticos son poderosos. Las palabras no dan su sentido inmediatamente y yo recojo a vuela pluma algunas ideas que hago mías inmediatamente. Es la ventaja de estar con Ánima. Nos dice que la placenta es el primer escondrijo del que inevitablemente debemos desprendernos y quedar a la intemperie. Que ahí aparece la dialéctica esencial de la destrucción para construir. En este clima de nacimiento anoto la expresión de Freud “ombligo de los sueños” que me confirma lo de poesía que contiene el psicoanálisis. El neonato, como el niño que es descubierto en su escondrijo lanza su primer grito de sorpresa, su primer llanto. El sujeto se separa de los objetos propios y surge la fisura, el exilio donde no hay encuentro posible. Donde habita la alteridad y la negación. Ahí surge una pulsión que nos hace trabajar y el neonato empieza a hacer recorridos y conocer zonas, su primer auto reconocimiento, quizás. Del primer escondrijo que le reserva de la fragilidad humana. Benjamin conocía los huecos, fisuras, concavidades de su “domus” y surge otra frase luminosa y hermética de Freud: “así conoce el condenado a muerte que son la horca, la soga y la madera”. El niño que está detrás de la cortina escondido se transforma en algo flotante, en un fantasma. El niño debajo de la mesa convierte los pilares de la mesa en su templo protector, el niño detrás de la puerta convertida en máscara. La casa se convierte en un arsenal de  escondrijos.
Como si fueran parte de un pensamiento mágico, las huellas , los rastros muestran y esconden, quizá así actúan los magos de feria y los poetas.

Quiero destacar la idea transmitida y no sé si bien recogida por mi que una de las marcas benjaminianas es que frente a la doxa del pensamiento académico instaura como valor el propio descubrimiento basándose en lo que él mismo observa. Descubrir más que aprender.
Esta actitud permite a Walter acercarse al arte y a la filosofía desde actividades que no solían tener nada que ver con la disciplina como los juegos malabares u otras curiosidades fragmentadas, incluyendo lo segregado, lo frágil, frente a lo consolidado y académico. Es así como surge el espacio para lo valioso. El escondrijo es un referente formal del espacio vacío que imprime singularidad, vivencia individual y marca a modo de mapas toda la existencia , a través de los escondrijos que no sean limitadores, estos deben oxigenarse en un trabajo constante de renovación. Cuando aparece la toponimia: Berlin, Porbou, Can Mu también son envolturas.

Lacan debe aparecer y lo hace con una idea fuerte. Benjamin da un lugar a las ruinas, al deshecho, a lo desclasificado y los fragmentos devienen arte. Leer al revés las cosas, que no es más que un pensamiento de la poética de la negación, mirar el reverso de lo bello, es para Lacan, descubrir el último velo….allí donde aparece lo siniestro. Es decir hay que traspasar la frontera de lo que nos protege, de lo que nos funciona. Entiendo que detrás del velo de la belleza, Ánima vigila, y en el secreto de las palabras, incluidas las más bellas, aparece el sinsentido., la psicoanalista dice: hay que aprender a perderse, ir y volver dejando que la realidad hable. Ese es el sello de los extravíos propios del “flaneur”, miro a Ánima y lanzo un suspiro de comprensión y anhelo.

Tras una nube de color anaranjado el artista David Imbernon juega con su ingenios infantiles , evocadores de un paraíso perdido y vuelvo sobre lo que acabo de escribir :”Como si fueran parte de un pensamiento mágico, las huellas , los rastros muestran y esconden, quizá así actúan los magos de feria y los poetas” Ánima no está muy convencida, ve un adulto moviendo un cochecito naranja por el suelo, pero intento convencerla que es el mundo de una infancia perdida, el refugio del paraíso perdido que el artista intenta preservar aplicando el color anaranjado del minio que es un producto antioxidante, y ya se sabe que no envejecemos sino que nos oxidamos.

La noche ha pasado lentamente. El día siguiente está anunciada una mesa redonda voy con ánima reencontrada. La profesora Amalia Rodríguez Monroy, “Desde el umbral: En casa de Benjamin”. Pasaré por el Umbral que ha preparado. Lo haré de la mano del mismo espíritu que me ha imbuido Ànima. Me encuentro con una rotunda frase que me hace lanzar un nuevo suspiro de comodidad, algo parecido a un ronroneo, dice Amalia Rodriguez :” el objeto de las obras no está destinado al espectador…el lenguaje no es comunicación….el lenguaje es un instrumento evocador, convierte lo ausente en presente, convoca presencias”……ante el tópico benjaminiano de si es esto o lo otro, aclara que tampoco es un pensamiento optimista o pesimista, no obedece a la dialéctica hegeliana, sino que es tan solo , nada más y nada menos un crítico. Su pensamiento crítico basado en una heterodoxia, lo distinto, siempre abierto, una dialéctica suspensiva, sin conclusiones y sobre todo sin conceptualizar el mundo.  Eso me reconforta y lanzo otro suspiro en compañía de mi Ánima, me está diciendo Benjamin incluye en su obra el umbral de la frontera entre pensamiento y filosofía, los que escriben como filósofos o literatos. Una zona intermedia, sin fronteras, sin límites es la enseñanza de Benjamin y lanzo otro suspiro. En este clima, la emoción se convierte en fundamento filosófico. El afecto me acerca más a ánima, el afecto trasladado a las palabras en la tradición de Nietzsche, no de Hegel. Otro momento de suspensión dialéctica. Benjamin ha intentado comprender el enjambre de significaciones del hombre moderno. Lo no dicho. Tras este inicio tan rotundo confirmo que mi actitud sobre el conocimiento intelectual, que ha sido siempre muy crítico, aún tiene la esperanza de devenir, más allá de los tópicos que he utilizado hasta ahora. Es posible el pensamiento intelectual que acompaña o incluso sustituye el concepto por la emoción. Realmente ahí aparece un Umbral desde lo conocido a lo desconocido, el umbral forma parte de los dos territorios tiene parte de uno y otro. La palabra Umbral es tan poderosa que vuelvo a pensar en mí y vuelvo a suspirar.
El nombre es la casa del hombre, el lenguaje es la casa del ser y regresando a la primera mirada sobre la casa de Benjamin hay que descubrir la casa donde se estructura toda la subjetividad como en este texto de la infancia en Berlín.

Quiero prolongar la emoción del descubrimiento del  Ánima que me ha acompañado en esta intensa manera de atravesar el umbral de lo que me protege, acercarla al escondrijo en el que me encuentro. Pero , como suele pasar, el Ánima joven se desprende del viejo cuerpo  y cada ente vuelve a su lugar.
Pasados los intensos días de reflexión, ayer, 26 de Septiembre volví a Port bou al anochecer. Era justo el día del suicidio de Benjamin pero no había pesimismo aquí recordé la voz de ´`Anima que me decía: “Los cementerios son habitáculos de lo virtual…aquí la gente habla con Dios, habla con los difuntos y les ponen flores como si estuvieran presentes”.







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