martes, 12 de diciembre de 2017

GONZALO TENA 1971-2017. LA TEXTUALIDAD EN LA PINTURA.



                           
  

El pasado día 6 de Octubre de 2017 se inauguraba la exposición de Gonzalo Tena en dos museos: El Museo de Teruel y el Museo Salvador Victoria en Rubielos de Mora. El final de la exposición ha coincidído con la presentación del libro de la exposición el día 5 de Diciembre con el título de: Gonzalo Tena 1971-2017. La Textualidad de la Pintura. Comisariada por Oscar Alonso Molina.

Primero la pintura y al final de la exposición el texto. Eso, que parece una mera cuestión de plazos de impresión, se me antoja un buen modo de empezar esta crónica. El título de la exposición “La Textualidad de la Pintura” podría indicar un inicial prejuicio de que nos encontramos ante un artista conceptual que prioriza el texto. No es así. Gonzalo Tena es antes que nada un artista,  con lo que ello supone de tirar de intuiciones, oscuras fantasías y delirios entusiasmados. Por eso primero va la pintura y luego el texto.  O como mínimo entrelazados en igualdad de presencia. Lo ha hecho así con : Gertrude Stein, Wittgenstein o Leon Bloy o en sus estudios sobre Bruegel El Viejo y con los libros de sus obras más recientes: ¨Artist and model¨, Serie ¨Color-Dolor¨, especialmente en ¨Violencia de Género¨ en la que el dibujo convive con un supuesto texto hecho de microgarabatos.






Con motivo de la exposición el comisario Oscar Alonso Molina me encargó que escribiera un extenso artículo sobre una de las obras expuestas, la dificultad que ese encargo conlleva es un auténtico  desafío. La obra en cuestión es “In this way as movement”  de 1999.  El texto que figura en el catálogo, aborda mediante un arriegado ejercicio hermenéutico fenomenológico la relación a-temporal entre Bruegel, Gertrude Stein y Gonzalo Tena.




 Me interesa la obra de Gonzalo Tena y así lo he demostrado escribiendo sobre él en el catálogo que se hizo con motivo de la exposición “Being” en el Torreón Fortea de Zaragoza en 2010 o en otros medios sobre su exposición “ The relation of Human Nature to the Human Mind. Personalmente, me vanaglorio de gozar de su amistad desde que lo conocí en la Galeria Maeght en 2001.  Pero, además, durante toda mi vida intelectual y personal, concretamente desde 1979,  he convivido con una de sus obras más emblemáticas y que ahora reposa en el Museo de Teruel.  La  he podido volver a ver en estos días. Me refiero a una de las obras de la serie “Pintura” sin número, un óleo sobre lienzo de 180x 180 cm. de 1976.










La textualidad está presente en su trayectoria desde las primeras cartulinas dibujadas con rotulador que se exponen de 1970/71 . Unas frases escritas en inglés y que aluden a haikus japoneses, en esa serie aparece el monte Fuji y forman una secuencia narrativa de cuatro momentos.

 Excepto en las obras que hizo cuando formaba parte del grupo de Trama con Xavier Grau, José Manuel Broto, Javier Rubio que son de una búsqueda del espacio absoluto, del cosmos, en las demás siempre aparecen los signos garabatísticos a manera de escritura abstracta o bien la inclusión de la palabra como parte sustancial de la obra. Creo que una Virtus incuestionable de este artista es haber tratado el lenguaje como forma y la forma como lengua incomprensible. Es decir que a través de la supuesta lógica del lenguaje dinamita la razón del mismo, buscando un absurdo lógico.

Cualquier persona que conozca a Gonzalo sabe del gran humanismo, inteligencia y sutil ironía que utiliza para encararse ante la vida y la creación artística. Este hecho lo resaltó el propio comisario de la exposición cuando elogio esta misma condición personal. Dijo también que Gonzalo le había despertado una profunda admiración y afecto.
El formato de la presentación del libro consistía en unas preguntas que el comisario hacía a los que habíamos participado en el libro. No llevaba nada preparado. Pensé que todo el acto desprendía un gran afecto hacia el artista, que incluso había cierta pasión en el ambiente. La empatía hizo que cuando estaba imaginando mi intervención, Gonzalo Tena , en la suya que era la que concluía el acto pronunció, no menos de tres veces, la palabra pasión. Y esa fue mi principal argumentación.








Al finalizar, miré por la ventana y ví un gran corazón rojo en medio de la plaza principal. Una mujer de mediana edad y atractiva, vino hacia mí y me comentó que le había gustado mucho mi intervención, que escribía poemas y que si acaso, no sabía que Teruel era la ciudad del amor, de los amantes y que en este año se celebraban los 800 años de la apasionada historia de un amor imposible entre dos jóvenes turolenses, Isabel de Segura y Diego de Marcilla, más conocidos como los amantes de Teruel. Le dije que sí que conocía bien esa historia.

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